Descripción
Del lado luminoso: una mano mágica, una zurda inmortal, una manera de bailar, la lengua filosa y la frase exacta y te canto las cuarenta, ese manejo experto de la pelota que es halo y corona y se encarna; la de cuero, la de golf, la mandarina, la que lo llora lo recuerda con una canción, una frase que vuelve en una marcha, la defensa de los jubilados, no olvidar el barro donde la pateaba y desde donde se elevó. La que DioS patea desde el cielo, la que se desvía en un ángulo imposible y es gol.
Del lado oscuro: la kryptonita, el talón de Aquiles, una tortuga que al final se escapa, un corte de piernas, un cuerpo que se ensancha, un corazón que pesa demasiado, muerte y resurrección, el descontrol, el corte de cabeza y el juicio final que se detiene porque ya es demasiado santo (lo santificamos en vida) y ser dios tiene otro precio.
La pregunta, dice Gabriela Saidon en Fue el deseo de D10S, no es qué diría Maradona hoy. La pregunta es qué nos está diciendo, ya inscripto en vida y muerte en la cima del santoral popular argentino, desde ese pedestal en el que pusimos al mejor jugador de fútbol del mundo.
