Descripción
¿Será fuente de rechazo o desdén, puro material a descartar, esa babel de nombres propios, de destrezas, de esfuerzos, de circunstancias, de épicas, que también jalonan la rica historia de Estudiantes?
De ninguna manera. Quien quiera conceder a la pragmática y metálica simplificación, pues que conceda. Quien a despecho de la obvia tristeza por el desenlace del célebre partido de marras sea incapaz de sentir en el pecho el inconfundible cosquilleo del orgullo, pues lo dejará pasar o habrá preferido dejarlo pasar. Lo mismo da.
Que Estudiantes haya jugado como jugó, de igual a igual contra uno de los mejores equipos de la historia del fútbol, y empujarlo al borde de la desesperación, supone una página digna de ser repuesta, evocada y valorada tal como se lo hace en las imperdibles páginas a los que invito con singular entusiasmo.
Urgen, en estos tiempos tan remisos a ciertas afectividades que sufren de mala prensa, miradas así de políticamente incorrectas. ¿A quién se le ocurre escribir una historia en la que el protagonista principal se ha quedado con el premio consuelo?
